editorial independiente y autogestiva dedicada a la poesía y temáticas de género y diversidad
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La cruzada de los niños de Marcel Schowb
| La cruzada de los niños, de Marcel Schowb |
Felices de presentar un nuevo título que inaugura la colección palimpsesto de La mariposa y la iguana: La cruzada de los niños, de Marcel Schwob, edición bilingüe, traducción de Leticia Hernando.
Acá les compartimos una hermosa nota de Vanesa Guerra que salió en Tiempo Argentino:
http://tiempo.infonews.com/2014/03/02/suplemento-cultura-119713-la-cruzada--de-los-ninos--marcel-schwob.php
Circa idem tempus pueri sine rectore sine duce de universis omnium regionum villis et civitatibus versus transmarinas partes avidis gressibus cucurrerunt, et dum quaereretur ab ipsis quo currerent, responderunt: Versus Jherusalem, quaerere terram sanctam… Adhuc quo devenerint ignoratur. Sed plurimi redierunt, a quibus dum quaereretur causa cursus, dixerunt se nescire. Nudae etiam mulieres circa idem tempus nihil loquentes per villas et civitates cucurrerunt …
"Por aquellos tiempos, niños sin guía ni señor, se precipitaron desde pueblos y ciudades de todas las regiones hacia comarcas que se encontraban más allá del mar. Y cuando se les preguntaba a dónde corrían, ellos respondían: «A Jerusalén, a recuperar Tierra Santa»... Todavía se ignora dónde fue que llegaron. Pero muchos volvieron sobre sus pasos y al interrogárseles sobre la causa del viaje respondieron que no sabían. También, por aquel entonces, mujeres desnudas que no decían nada pasaban corriendo por las ciudades y los pueblos..."
Este es un relato polifónico que reconstruye libremente un hecho histórico: a principios del sxiii, miles de niños, de forma espontánea y sin ser reconocidos por la Iglesia, intentan recuperar Tierra Santa. Muchos mueren en el camino, los que logran sobrevivir, son vendidos como esclavos.
Como en un caleidoscopio, La Cruzada de los niños irá avanzando a través de ocho relatos, cada uno es un momento de la cruzada desde una perspectiva distinta. Una progresión de cuadros que van de las tierras más allá de Flanders con los niños escapándose de sus casas, al otro lado del Mediterráneo.
Los cuatro primeros cuentan su camino por europa hacia el Mediterráneo, habla un goliardo vagabundo con su fe pagana, un leproso con el odio de los descastados, el papa Inocencio III con los dobleces de la retórica, los niños. La llegada al Mediterráneo está marcada por el apuro de la ciudad de deshacerse de los niños por temor a la escacez de alimentos. Ya en el Oriente, la mirada de un mahometano y dos de los niños que han sobrevivido. Y finalmente, ya pasado el tiempo, el papa Gregorio IX increpará al Mar con el escepticismo de la vejez.
Marcel Schwob (Chaville, Hauts-de-Seine, 25 de agosto de 1867 – París, 26 de febrero de 1905) fue un escritor, lingüista, crítico literario y traductor, autor de relatos y de ensayos donde combina erudición y experiencia vital. La brevedad de su vida no le impidió desarrollar una obra singular y personal, muy próxima al simbolismo.
Sus obras fundamentales son: Vidas imaginarias, La cruzada de los niños y El libro de Monelle, en ficción.
En ensayo: Estudio sobre el argot francés y un libro sobre Fancoise Villon que quedó inconcluso.
Las nuevas familias y las nuevas parejas llegan a las librerías
Las nuevas familias y las nuevas parejas llegan a las librerías
ADN Cultura
Diversidad. Hogares homoparentales, amores de un mismo sexo e identidades de género ya no son temáticas exclusivas del ensayo sino que ganan espacio en el campo de la ficción, tanto para adultos como para jóvenes y niños. Más allá de las modas y de los resultados comerciales, el desafío, como siempre, es hacer buena literatura
http://www.lanacion.com.ar/1654552-las-nuevas-familias-y-las-nuevas-parejas-llegan-a-las-librerias
Delta, de Fedra Spinelli
| Delta, de Fedra Spinelli |
Sobre "Delta" de Fedra Spinelli:
En este libro los hechos se superponen, la cronología (que “nada
explica”), aparece compactada y en fragmentos, con la confusión de los que no
comprenden lo que tienen en las manos. Y sin embargo hay una progresión de
viaje que también es un viaje adentro, que se multiplica, se ramifica como un
delta sin dejar de formar parte de un mismo río: los empuja una misma
corriente.
Entonces, está el viaje físico al Delta del Paraná, el viaje
interno, el viaje soñado por otros, que brindan los libros.
Lo “salvaje”, “eso, lo inevitable”, que desborda e irrumpe puede
verse a lo largo de todo el poemario. Está en lo cotidiano, a pesar de las
listas de hacer las compras, en la cabaña del Delta, en la propia sombra junto
al río. Entre el miedo y la fascinación, no se comprende lo que arrastra el
fondo, todo es opaco. El movimiento es simultáneamente una huída y una
búsqueda: “irse para encontrarse”. Un pedacito de tierra, una isla, la metáfora
del cuerpo, algo que funcione como ancla frente a la deriva del sentido, la deriva
de las aguas, la metonimia que hace de los cuerpos objetos inanimados en la
corriente.
“La pregunta sobre el amor, llevó a la pregunta sobre el ser”,
dice Fedra. Sólo que el verbo ser casi no aparece en todo el libro y el que no
deja de reiterarse es el verbo “estar”. Tal vez porque la existencia no se
comprenda más que estando, en los lazos que se tejen con la palabra del otro
-“entonces, lucha”-, dice el padre y hay algo que se detiene y hace pie.
Leticia Hernando
(fragmentos de Delta)
Adentro
El cuerpo ese pedacito de tierra,
alrededor. Emoción, río que fluye, calma a primera vista.
Una soga en el fondo que se lleva los
objetos, personas, embarcaciones, fuerza agazapada bajo la calma, hambre
escondida en la profundidad del cauce.
Busca algo en la profundidad. Algo
que la corriente no puede arrastrar.
El cuerpo es atisbo de raíz,
parentesco con el árbol.
Algo escondido en los pliegues de los
años, del zumbido en los oídos.
Algo añejo, ancestral, del origen en
el fondo de la lengua, donde nadie puede ver lo silencioso marcando el pulso de
la respiración, las enzimas trabajando, la savia distribuyendo vida.
La isla abre un pliego y muestra la
supervivencia.
La pregunta sobre el amor llevó a la
pregunta sobre el ser.
En un tren hay cientos de personas.
Nos iguala la situación de viajantes, solo eso.
Irme para irme, irme para encontrarme.
*
La mujer está exhausta, a pesar de su
cansancio se levanta temprano y va a hacer las compras. No siempre es bueno
empezar por el principio. La cronología nada nos dice.
Ella está sentada en el muelle,
escucha el agua golpear la madera. Esta rodeada por dos perros. Cerca cuerpo
perruno contra cuerpo de mujer, muy cerca. La sombra, de haberla, nos mostrará
que son uno. En el tiempo que dure la estadía del río serán unidad. Mujer y
perro, cuerpo y sombra.
*
"Tiempo atrás, en un tiempo ya olvidado, ella había imaginado África. Lo salvaje en lo cotidiano. El olor a África en las papilas. Ir de polizona, de fotógrafa, como quien espía la vida exuberante. De alguna manera, aunque sea como ladrona, ser parte, tomar instantes, colores, huellas."
"La corriente arrastra objetos, los manipula, los moldea, los transporta, los pasea. Ella decide esos destinos de cementerio para hojas, ramas, botellas, restos de casa o embarcaciones, cosas que la gente abandona.
Ella pensó que hay dos tipos de objetos, los que flotan y los que se hunden. Mientras ve el agua discurrir, crecer, subir la costa y avanzar a tierra. Masa duplicada (aumentada) de agua por la lluvia. Mientras observa el brillo sinuoso de esa danza que hace el río. Intenta hacer una lista de lo que queda en la superficie, lo liviano; y lo que se sumerge, lo que pesa. Trata de descubrir si lo que flota está vivo y lo que se hunde muerto. Pero no puede, no le sirve ese pensamiento. Le preocupa no poder saber qué tipo de cosa es ella. Si se va a ir al fondo o va a rodar a la deriva. Pero ve que el fondo también es una deriva, que si se hunde está viva, que el peso de algo se define en la corriente."
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| Fedra Spinelli |
Fedra Spinelli, nació en Buenos Aires, Argentina, en noviembre de 1970. Es poeta y periodista. Exploró también por la antropología, brevemente por artes combinadas. Hizo teatro, performances, danza y fotografía. En poesía tiene publicado «Vietnam» (edición artesanal) «Digo bosque y otros poemas» (ediciones del Dock).
su blog es cotidianapoesia.blogspot.comXXVIII Encuentro Nacional de mujeres -San Juan, 2013
Post-cierre del ENM, un pequeño balance de la mariposa y la iguana.
Mujeres
Trans y Manifesta feminista contra la megaminería
En primer lugar festejar que finalmente se
haya abierto el taller de mujeres trans y que haya sido un éxito, por la
calidad de los debates y la cantidad de participantes; después de tanta
discriminación y negarles la participación (nunca comprendimos, si el encuentro
somos todas y es horizontal, quién se arrogaba la autoridad de decir vos sí,
vos no). Como dijeron el lunes en las conclusiones –contestando a ciertos
rumores malintencionados-: Este taller
vino para quedarse. Bienvenidas.
Aplaudir y acompañar la Manifesta Feminista
contra la megaminería; el escrache y la marcha del sábado 23 contra el saqueo
de nuestros territorios por parte de las transnacionales Barrick Gold, Chevron
y Monsanto. No olvidemos que por la megaminería San Juan se está quedando
literalmente sin agua. Habrá que seguir coordinando acciones. En los talleres
de Mujer y Medio ambiente fueron muchísimas las denuncias de persecución y
violencia contra la población civil por parte de las fuerzas policiales,
fuerzas que están armadas y son públicas, además de las patotas privadas, que
están protegiendo el avance de las transnacionales en connivencia con el
estado.
-link
para leer el manifiesto completo: http://www.conflictosmineros.net/contenidos/2-argentina/15747-manifiesto-feminista-contra-la-megamineria-y-el-modelo-patriarcal-colonial-extractivista
Las dos plazas y el camino de los libros
Desde que empezamos a participar de los
encuentros vimos que hay mucho y muy importante sucediendo por fuera de las
comisiones y talleres cuyos debates lamentablemente suelen verse jaqueados por
el proselitismo político y/o religioso de algunas compañeras que olvidan que se
va a debatir e intercambiar ideas y vivencias, proponer acciones y pensar
estrategias.
Por fuera están las plazas como puntos de
encuentro. La feria norteña y pintoresca, junto a la mayoría de los partidos de
izquierda, se acomodó se acomodó en la plaza principal, la 25 de mayo, frente a
la iglesia. Las dos veces que la caminamos, no sé por qué, volvimos con la
imagen del silencio.
Pero hubo otra plaza, un poco desplazada del
centro, la plaza Laprida, que bullía de activismo, mujeres autoconvocadas y
autogestión, con una radio abierta (para ir al link de la radio: http://www.rednosotrasenelmundo.org/).
Allí parchamos con los libros de la editorial. De todos los encuentros, lazos e
intercambios que hicimos, vamos a recordar la Mesa de feministas latinoamericanas que tuvo
lugar en la radio abierta; y una anécdota que nos dio mucha alegría: las chicas
de Mumala -mujeres de la matria
latinoamericana-, La Plata ,
habían estado pasándose un libro publicado por nosotras -¿Qué es el feminismo
de la diferencia?, de Victoria Sendón de León- que había adquirido una madre en
algun momento en alguna feria del país.
Por último, hubo una plaza más: las Mujeres
con Cristina y otras agrupaciones del oficialismo congregaron aparte, solas en
una tercer plaza, España, y así marcharon. Según nos dijeron, para evitar
choques con los partidos de izquierda. Es una lástima que el partidismo genere
esta fractura.
Una postal de la marcha
“¡Alerta! ¡Alerta! Alerta que caminan
mujeres feministas por América Latina…”
“¡Alerta! ¡Alerta! Alerta que caminan
mujeres feministas por las calles
sanjuaninas…”
La marcha fue una inmensa ola de mujeres y
banderas de todos los colores y consignas, tetazos y cantos varios que parecía
no tener fin. Fueron pocos los sanjuaninos locales que salieron a la calle o se
asomaron a ver la marcha (dicen que los medios locales y la iglesia estuvieron
agitando los ánimos contra el encuentro, difamando y tergiversando… pero no es
algo nuevo, ha pasado todas las veces anteriores; que muchos se han ido de la
ciudad por miedo, para no recibirnos; que todas las iglesias cerraron sus
puertas y no dieron misa en todo el fin de semana). Fueron pocos pero fueron. A
lo largo de toda la marcha hubo gente aplaudiendo. Nos quedamos con la imagen
de una anciana aplaudiendo atrás de la ventana, o un grupo de chicas
adolescentes, encerradas tras de las rejas de la casa porque obviamente nos las
dejaban salir, pero riendo y aplaudiendo con la imagen de la felicidad en la
cara. Y con el canto: “Mujer, escucha, únete a la lucha”.
Y con otra imagen que nos impactó muchísimo:
en un momento la marcha pasó frente a
Agresiones y violencia de género
La camarera que nos atendió el domingo,
después de la marcha, a quien el encuentro no le interesaba particularmente -¿Por qué se vienen a quejar acá?, nos
increpó al principio y por suerte pudimos terminar hablando de una forma piola,
cuando le comentamos que había muchos talleres de reflexión, 58 en total, como
ser trabajo precarizado, redes de trata, violencia de género, abuso, etc. Nos
terminó contando el siguiente caso: hace unos años un tipo llegó al hospital
con una beba incrustada en el pene, tapada con una sábana. El policía que lo
recibió le pegó un tiro en la cabeza, y como no puede ser de otra forma, está
preso.
Al otro día, ya saliendo camino al cierre del
encuentro, nos quedamos charlando con la casera, la Vero , que nos había recibido
muy bien. De los comentarios de la radio, que nos estaban defenestrando de una
forma espantosa y sexista, y pasamos a la historia personal: había sido golpeada
durante 17 años por su exmarido con el que tuvo varios hijos. Uno se le había
muerto. Contó que una vez, con la cara totalmente desfigurada, los ojos que ni
se veían, decía, se fue y caminó durante horas con una hija en brazos hasta la
casa de su familia. Logró dejar a su ex marido y rearmar su vida. Decía que
tras muchos años de ser atendida por una psicóloga comprendió que no se merecía
los golpes. Pudo salir. Contó también que su padre había sido golpeador, que
pasó su infancia debajo de una mesa. Que ella pudo modificar la historia pero
que ahora veía a su hija repetirla.
Nos enteramos también que a la noche había
llegado una chica con un bebé en brazos, caminando. Se había unido
espontáneamente a la marcha. Su marido la golpeaba y no la dejaba ir. Así que
no podía volver porque la iba a desfigurar. Los colegios donde nos estaban
alojando están alejados del centro. La chica llegó caminando para pedir ayuda.
La casera la acompañó hasta que llegara el padre a buscarla.
Llegamos tarde al cierre pero esta charla
bien pudo haberlo sido.
Ya de regreso a Baires nos enteramos que ese
mismo lunes habían apedreado a varios ómnibus cuando salían de los colegios,
una hospitalizada, que a dos chicas las habían golpeado en la calle. Fueron
civiles no identificados, pero obviamente las agresiones fueron producto de la
violencia y el desprecio naturalizado contra las mujeres, chicaneado y
exacerbado por los medios locales y la iglesia con discursos que parecen
salidos de la inquisición… En una provincia que, no olvidemos, no aplica la ley
de educación sexual y enseña religión en los colegios.
Nos volveremos a encontrar el próximo año, en
Salta.
Una historia de amor muy espacial
| Una historia de amor muy espacial de María Laura Sabino |
(...) En el caso de este cuento que escribió María Laura, lo más especial es que el amor no es como en La cenicienta una cosa que sucede entre un príncipe, que es un hombre, y una muchacha que anda por la noche en una carroza que se convierte en calabaza. No. Acá el amor es algo hermoso que pasa entre una estrellóloga llamada Lucrecia y una persona muuuyyyyyyy maravillosa cuyo nombre es… ¡Ana! Sí, Ana que es un simple y precioso nombre que rima con mañana, con bandana y con lo que se me da la gana (...)
rescate: la presentación de Pollera Pantalón de Paula Jiménez España
En este link pueden leer uno de los cuentos de Paula Jiménez España: El ángelus
Y a continuación pueden leer el texto de Mayra Leciñana que leyó en la presentación.
Hay textos que irremediablemente son de
lectura silenciosa, para adentro, repercuten en nuestra corteza cerebral; otros
pueden leerse en voz baja, susurrante, porque van directo al corazón; y otros
que en voz alta se lucen, brillan, estallan, ante un público que de a poco se
entromete, se sonríe o se ríe desvergonzadamente y participa de la fiesta.
Algunos de los siete cuentos de este
libro, doy fe, que son de esta naturaleza.
Por eso estoy aquí, por haberme reído.
Pollera Pantalón, cuentos de género.
Por dónde comenzar?
.- Primera Entrada
Directo al primer cuento. Mariquita
Sánchez. El comienzo:
Esperaba a Vicente a las cinco, pero eran las cuatro de la tarde
cuando tocaron la puerta. Le pedí a mi criada que abriera y sin abandonar la
amabilidad fuera lo más expeditiva posible con la inesperada visita.
-¿Se encuentra la Señorita Mariquita? –preguntó una voz
desconocida.
-La están bañando
–contestó Erminda.
-¡Oh! -exclamó, segura de haber importunado– Yo soy Lucía Thompson, la luthier. Vine a calibrar
el piano ¿son las cuatro, verdad? Habíamos convenido este horario, usted dirá
¿espero o vuelvo después?
-Vuelva des...
-¡Qué se quede! –la interrumpí a los gritos desde la bacha.
Con todos los preparativos, me había olvidado por completo. Durante años esperamos ese día con más ganas
que aquel otro en el que derrocamos a
Cisneros y lo único que faltaba era que, llegado el momento, el piano
estuviera desafinado.
Algo ahí ya hace gracia. Mariquita.
Figura emblemática de nuestra escolaridad patriótica. Su mismo nombre es
polisémico. (..Mariquita, ...mariquita) Pero vayamos a los hechos. A Mariquita la
están bañando.
Busco en los libros de historia y encuentro:
“cuenta Santiago Calzadilla en Las
beldades de mi tiempo que el aljibe más lujoso se encontraba en la calle
del empedrado (Florida 87) y era el de Mariquita Sanchez de Thompson.
Durante el frío invierno porteño, los baños eran muy escasos y se utilizaban tinas que
las esclavas llenaban con agua que calentaban en los fogones. El mismo agua era
usada por toda la familia, comenzando por el padre, madre, hermanos (por edad)
y luego hasta los criados! El vocablo enaguas viene de allí, ya que las damas
se bañaban en las tinas, con “enaguas”
livianas para no mostrarse desnudas frente a sus criadas, que las
frotaban con jabones y perfumes traídos
de Europa”.
Fin de esta búsqueda al margen.
Estamos ante algo que descoloca, aunque
sea históricamente documentado.
Veamos... “a los gritos desde la bacha”. Hay algo que hace y no
hace ruido al mismo tiempo. ¿“bacha”?
¿De qué bacha está hablando? Nadie se baña en una bacha. La bacha es la
pileta de lavar en la cocina o el receptáculo que oficia de lavatorio. (y
aunque curiosamente “bacha” no está en el diccionario de la RAE ni el de
Clarín, se impuso, en los 90 –pero de nuestro siglo, XX). Una casi prócer en el
baño da un poquito de pudor, a los gritos desde la bacha...yada vergüenza
ajena. Quizá “bacha” tiene un tufillo que suena antiguo, colonial.Bacha/ váter,
... aunque éste es el excusado, por ahí son lemasque
suenan castizos...en fin, la bacha donde “la bañan”. Quizá la ch es graciosa en
general (bacha rima con bombacha, palabra graciosa si las hay... ). La forma“correcta”podría
ser bañera, ó tina, artesa, hasta barrica pero ...bacha?.
Lo “correcto”no es gracioso, y acá hay un desparpajo juguetón que
descoloca un poco la mandíbula. Al menos la nuestra.
¿Es literatura de humor?
.- Segunda entrada
El libro tiene título y subtítulo.
Pollera pantalón, cuentos de género.
Los leamos...Siete cuentos.
Los leemos. Sí. Como su juego semántico lo
indica, pollera pantalón son cuentos “de
tela”. De mucha tela para cortar: mantos de vírgenes, enaguas, miriñaques, hojas
de parra para tapar desnudeces.
Hay quienes (hay personajes que) se
amoldan a los trajes y otras y otros que no necesitan trajes (“porque en el
paraíso no hay vestimentas” dicen Adán y Eva). O hay trajes que se mimetizan
adaptándose a las personas (como la pareja de las Marys inglesas que, en su
simbiosis, las ropas mismas son las que se intercambiany se acomodan a los
cuerpos, más allá de la voluntad de ellas). También hay extrañas parejas que se
travisten alternadamente (Levy- Lilith y Elloise-David).
Entonces Pollera pantalón, cuentos de género, trata de vestimenta, sí. De
vestidos. Y de travestidos. Es decir, de géneros y géneros y por qué no, de degenerados.
¿Es
literatura de género? ¿o de sexo /
género?
Qué dice el propio texto del asunto“pollera-pantalón”
en el cuento que lleva ese título:
Desde entonces, las palabras “pollera (pollería, polla,
pellizcón)” y “pantalón (pantano, tampón, espanto)” quedaron unidas en su
memoria como si fueran una sola. [...]
Freud le preguntó “¿Qué es una mujer?”. Y ella, en lugar de responder “no sé”, como
venían haciéndolo todas, contestó:
“una mujer es una madre que es una secretaria que es una pollera
que es un pantalón”. (fin de cita)
¿Hay un privilegio del significante...?
¿Es literatura del absurdo?
.-
Tercera entrada al libro:
Quizá por un final. Los laureles. (que
supo conseguir). A ver:
El cuento “Mariquita Sánchez” ganó un
premio en el año 2007, el 2do. premio Hegoak, de “relato corto lgttb” en el
país vasco.
¿Es
literatura de género, de sexo/ género y../o.. es literatura lgttb?
Se suele pensar que los
recortes por un sesgo identitario, en este caso “literatura lgttb” pueden ser problemáticos porque aíslan del
ambicioso, aunque impreciso, cauce de la “literatura a secas”. Sin embargo a
veces embanderarse en algún rasgo común – literatura latinoamericana,
literatura joven, o literatura gay...– transformarlo en una “política de identidad”,
da “visibilidad” y existencia a colectivos ninguneados.
Un hecho singular en
las escritoras de la última década en Argentina ha sido la irrupción de
heroínas ostensiblemente lesbianas o, de mínima, más o menos bisexuales, El niño pez, de Lucía Puenzo, Me encantaría que gustes de mí y Dame pelota, de Dalia Rosetti, No es amor, de Patricia Kolesnicov, La intemperie, de Gabriela Massuh, La niña
guerrera, de Laura Ramos, La virgen
cabeza de Gabriela Cabezón Cámara.
Ahora podría agregar: Pollera pantalón se suma al círculo,
aunque con sus singularidades.Los textos de Paula Jiménez -también los de Dalia
Rosetti- presentan un mundo sobresaturado de mujeres,
quizá un poco estrambótico, un universo donde el lesbianismo y ciertas prácticas
que podríamos ver como queer, son radicalmente
naturalizadas y van creando sus
propias reglas de verosimilitud.
En las narraciones de Paula Jiménez no
hay teoría de género explícita, ni reivindicación política del movimiento
homosexual, ni escritura femenina en la línea canónica de la introspección, ni tampoco
de la “sensibilidad corporal femenina”. Sin embargo, ellas los nombra: cuentos
de género. Y a su vez, los manda a un concurso de literatura lgttb. Todos
gestos de posicionamiento político.
Igual cabe preguntarse ¿y si la sigla LGTTBI son solo perlas unidas una tras otra - ad
infinitum- por un hilo que podría cortarse por lo más delgado?. Algunas de
nosotras pensamos que podríamos perder algunas caperucitas en el bosque.
Y es más ...a algunas nos da curiosidad
saber si el primer premio fue para un cuento G ( temática gay masculina). Y si
había 3r premio y si fue para algún cuento T. (trava/ trans).
Llamativamente en las antologías de
literatura homosexual -como advierte el reconocido crítico Daniel Balderston-
la “presencia de textos de temática lesbiana es mucho menor que la de textos
masculinos gays”. La literatura argentina de temática lésbica está saliendo a
la luz pero la crítica literaria mayoritaria todavía no ha recogido el guante,
y si habla de homosexualidad, en general está hablando de estéticas gay
(masculina)s. ¿Podríamos ver a las lesbianas como “el segundo sexo homosexual”?
A propósito, textos aparecidos en los
últimos tiempos sorprendieron por su radicalidad ya desde los ostentosos
títulos El mendigo chupapijas, de
Pablo Pérez, Pija, birra y faso de
Joshua, Todos putos de Esteban Garcia
, Mar de pijas de Alejandro Quesada. (La pija que los parió... qué arrogancia no? Se
ve que la pija pica en punta, ¿es literatura “soy lo que soy”? o es: “¿pija ó
muerte?”ó “pija, luego existo”... Las españolas dirían: “ojo,...tanto mirársela,...que
no se les haga de la picha un lío”.
Esta disrupción es un poco provocadora,
pero ya que hay un moderador le quiero dar pie a su intervención, o una mano).
En fin:
Sí, los relatos de Paula Jiménez juegan
como literatura de humor, literatura de género, literatura del absurdo, y en
ese cóctel residiría el germencreativo de las ficciones de Pollera Pantalón.
En los tres primeros cuentos, bajo el apartado
Identidad, se revisitan en clave paródica tres hitos históricos, (uno
patriótico, “Mariquita...” y la creación del Himno nacional, un hito cristiano:
la Anunciación a la Virgen María, “Angelus”;
y otro -judeo-cristiano-, la creación de Adán y Eva y la expulsión del
paraíso, en el cuento “Eva en el planeta).
La parodia
es la llave de entradapara una interpretación nueva, subversiva de figuras archi
–conocidasde mujer. Aquí la parodia afecta tanto al plano ideológico como al
plano formal. La narradora, la propia Mariquita en su cuento, utiliza un
vocabulario que alterna referencias exageradamente coloniales (“Que no hable,
por dios y todos los virreyes”) o ridículamente patrióticas (“solíamos hablar
de temas que, él suponía, podían interesarme: mazamorras, himnos, costura de
escarapelas”), con expresiones del habla coloquial actual (Mariquita se
describe a sí misma:“como una chica
joven todavía...” o habla de su“living”).
Estos anacronismos así como la confusión
en cuanto a Vicente López y Planes -autor de los versos del himno- que aparece
como músico (función que en verdad
cumplió Blas Parera);o la delirante historia del señor Thompson que apellidó amuchosindigentes del momento, muestran un
desparpajo deliberado que le da dimensiones lúdicas. Tiene reminiscencias del
César Aira de La liebre, por si
alguien lo leyó. Pero la apuesta va también por otro lado. La tarea deafinar boleadoras, que despliega Lucía Thompson esun contrasentido
disparado, un audazoxímoron con connotaciones socio-sexuales.
En cuanto al relato “El Angelus”, el abuso de hipérbaton así como de pronombres
enclíticos parodia en estilo,el español del siglo de Oro “Dormía yo, envuelta
en edredones. Tanto frío hacía. Pero el calor llegábame si por las noches
recordábalas a ellas e incurría en silenciosas masturbaciones que a nadie
molestábanle. [..]. Por eso, más que nada, valoraba la soledad de mi cuarto y
enojóme la aparición de un ángel que, con buenos argumentos, queríame convencer
de cosas que no eran”.
En esta serie histórica por su parte “Eva
en el planeta” parece remitir a viñetas; a los dibujitos en un comic. Las acciones
se suceden vertiginosamente. Es la casualidad que decide el curso de la acción
y diseña las peripecias de los personajes. Hay algo de frescura juvenilista que
apunta al gag inocente y porrero.
Pero estas estilizaciones sostienen la
gran parodia que es ideológica. Jiménez se zambulle en esos mojones del pasado
y les cambia el signo para revelar en Mariquita, en la no Virgen María, y en
Eva un deseo lésbico intensamente natural,
claro y corriente.
En el apartado siguiente –Vínculos-
aparecen dos cuentos de ambiente “Oscar Wilde” o “Dolly Skeffington”, es decir,
tardo -victoriano. Y aquí es donde
encontramos una implosión lésbica.Porque si implosión es (RAE) “acción de
romperse hacia adentro con estruendo”en un relato como “Pollera pantalón”
parece estallado el sistema sexo, género y orientación sexual. Los seres son
sexuales, tanto como lo era el Orlando de Virginia Woolf, es decir, hay sexo y
hay sexualidad,pero lo importante son los vínculos.
Las subjetividades sexo-genéricas son inestables, algo así como que la mona
vestida de seda ya no es mona.Es decir que el hábito, por fin, hace al monje. La
extraña pareja de un señor que caza
alfombras de osoque se traviste de mujer y que es capaz de cortarse su
“hace pipí” para dar gusto a su amada que es una mujer que prefiere vestirse
como varón, no tiene nominación.“No faltará quien diga de mí que me he
convertido en una lesbiana, pero me importa un bledo y además, en cierto modo
no estarán tan desacertados”.
En el siguiente texto (Un parto) también
los ropajes se mimetizan adaptándose a las personas (esa pareja inglesa de las dos
Marys, que en su simbiosis, las ropas mismas son las que se intercambian más
allá de la voluntad de ellas y esas ropas se con /forman a los cuerpos).
El mundo narrado es un mundo otro,
extraño, irracional que pone a prueba con liviandad algunos intocables.¿No es
un gesto queer estar abierto a la diversidad, a no definir el género de una persona
en función de sus genitales, a cuestionar las jerarquías, el modo en que nos
presentan el mundo?Los relatos de Jiménez son ejercicios festivos que desenmascaran las convenciones de
género.
Por último hay dos cuentos más, pero lo
que pienso es secreto.
Gracias por invitarme y gracias por
vuestro tiempo.
Mayra Leciñana
Para el orden de la orden de Anna Pinotti
![]() |
| Para el orden de la orden |
la mariposa y la iguana invita:
PARA EL ORDEN DE LA ORDEN
de ANNA PINOTTI
presenta:
Andrea Pineda
viernes 12 de julio
20 hs
Casa Brandon
Luis María Drago 236
"Puedo abortar sin desangrarme.
La escenografía es gris con el horizonte intenso cuando la corriente arrastra mucho más de lo que muestra la superficie.
Freno pegada al cordón. Dejo que pasen."
"Inhumana./Festejo atrás del verbo las partes y la/ diferencia de género que no genero"

La forma de lo que limita cambia con el impacto. El cuerpo se debate y se revela en sus orificios. Como un orden que se carga y se descarga, esos poemas arremeten contra los vidrios tras los cuales los humanos duermen, licenciados como dios.
Andrea López Kosak
"Al medio. Entre los ojos."
Una
constante recorre el nuevo libro de Anna Pinotti: eso que no termina de nombrarse
ni de escribirse, eso que se instala de a ratos en la ausencia, que apunta y hace agujero. Dos disparos certeros hacen de un hueco dos. Dos
agujeros. En un vidrio a fondo negro. En tapa y como para arrancar (...)
Andrea Pineda
"No supe tirar de ese cordón a tiempo. El nudo es la dermis ahora. De adentro hacia afuera una terminal concreta. Trastoco. La respiración abajo del agua creyendo adaptarme al medio. Y no llego a comprender el asco que me provocan los pájaros."
¿Qué define qué es humano y qué
no? ¿Qué experiencias están dentro de lo
posible, de lo pensable? ¿Qué define los límites del género, del cuerpo? ¿Qué
sucede con este cuerpo (físico pero también del texto) cuando no se comprende
dentro de los marcos de la ley?
Acá hasta los pájaros dan asco. Fragmentos,
girones atrapados en la hoja de la cuchilla ¿normalizadora? de la ley. Tal vez
por eso el texto termine con una amputación: allí donde el sistema y su
lenguaje agarra el cuerpo y no lo suelta, es decir el órgano productor, habrá que
cortar por lo sano.
Texto experimental. Difícil. Intenso.
Porque ataca los fundamentos del sentido, no se puede encontrar en ninguna
forma: hay una progresión de imágenes que hacen recordar a un guión
cinematográfico; evita la numeración de las páginas ubicando en su lugar una
barra de progreso que se va cargando hasta el límite; la caja del texto de la
prosa está comprimida y en continuo desplazamiento respecto de los ejes que
marcan el centro de la hoja sin terminar de encontrar su lugar; porque
experimenta con la forma, se podría decir con ligereza que pertenece a la
poesía, pero no hay que confundir, su búsqueda no pasa ni por la belleza ni por
el canto (que en última instancia tocan sin modificar nada).
"Dudo de la gravedad que me hace al suelo. ¿Podría nadar en la misma olla donde hiervo las manzanas?"
Anna Pinotti
Nació en Montevideo, Uruguay, en 1973.
Publicó: Cataratas. Colección, El Don Vedado, Editorial Yügen. 2004. Obtuvo la beca Antorchas.Para el orden de la orden, Buenos Aires, Argentina, Ediciones la mariposa y la iguana, 2013.
Qué cuerpo para qué momento, Buenos Aires, Argentina, Colección de ensayos praxis, Ediciones la mariposa y la iguana, 2013.
De mala gana, Buenos Aires, Argentina, Ediciones la mariposa y la iguana, 2015
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