Anna Pinotti



Anna Pinotti.    

Montevideo, Uruguay, 1973. A los 23 años se muda a Buenos Aires con la intención de desarrollar su escritura. Realiza taller con María del Carmen Colombo, Osvaldo Bossi, alter Cassara. Obtiene la Beca Antorchas.

Tiene publicado:
Cataratas, Córdoba, Argentina, Colección El Don Vedado, Editorial Yügen, 2004.
Para el orden de la orden, Buenos Aires, Argentina, Ediciones la mariposa y la iguana, 2013.
Qué cuerpo para qué momento, Buenos Aires, Argentina, Colección de ensayos praxis, Ediciones la mariposa y la iguana, 2013.
De mala gana, Ediciones La mariposa y a iguana, 2015

Actualmente, lleva adelante el Ciclo Malverso de Lecturas, junto a Laura Suarez, que tiene un formato web en Facebook, donde diariamente se comparte el trabajo de un poeta por semana, y un espacio de lectura presencial, y coordina un taller de investigación y experimentación poética en la ciudad de La Plata donde reside.
*

Sobre su experiencia de escritura dice, para la revista virtual El infinito viajar:

"Cada libro ha propuesto una fórmula, y ésta fórmula ha evidenciado el procedimiento. Si bien no sigo pautas concisas hay disparadores que utilizo mientras escribo, me interesa la intervención caprichosa del afuera, (la radio o la tv) como si esas voces estuvieran en un espacio material accesible que evidencian la intensión del diálogo, esta provocación busca asirme al suelo, a la actualidad. Trato de ser permeable al discurso que me rodea, busco que mi poesía de cuenta del tiempo en el que es escrita. Es una manera de contar la historia..."





"Puedo abortar sin desangrarme. 
La escenografía es gris con el horizonte intenso cuando la corriente arrastra mucho más de lo que muestra la superficie. 
Freno pegada al cordón. Dejo que pasen." 
"Inhumana./Festejo atrás del verbo las partes y la/ diferencia de género que no genero"



La forma de lo que limita cambia con el impacto. El cuerpo se debate y se revela en sus orificios. Como un orden que se carga y se descarga, esos poemas arremeten contra los vidrios tras los cuales los humanos duermen, licenciados como dios.
Andrea López Kosak


   "Al medio. Entre los ojos." 


Una constante recorre el nuevo libro de Anna Pinotti: eso que no termina de nombrarse ni de escribirse, eso que se instala de a ratos en la ausencia,  que apunta y hace agujero.  Dos disparos certeros hacen de un hueco dos. Dos agujeros. En un vidrio a fondo negro. En tapa y como para arrancar (...)
Andrea Pineda




De mala gana

"Para empezar, me gustaría comentar lo cerca que estoy de Anna en este libro, no sólo porque originé el diseño de la portada, sino también porque en este trabajo hay una idea central que respaldo completamente y es la noción de dominación y sus consecuencias.

Y es que habitamos un mundo poblado de proyectos ajenos, unos en acción y otros cristalizados en artilugios que han sido significados y manufacturados por otros, que además de imprimirlos en el cuerpo de las cosas, han fijado culturalmente sus reglas de uso: suba, baje, espere el cambio de luz, corte por la línea de puntos, lea cuidadosamente las instrucciones...,pero también: compre; venda; gane; deposite aquí su dinero; llene la solicitud con letra mayúscula; no insista, no hay vacantes...;y con demasiada frecuencia: calle, afloje, baje la cabeza… Un extrañamiento ominoso que De Mala Ganalleva al extremo.

Por cierto no crean que la originalidad de De Mala Gana consista en evidenciar la sumisión. La historia de la literatura nos dijo mucho sobre luchas contra estados de cosas que eran potentes, ofensivos o aplastantes. El desafió es preguntarnos en qué medida hemos incorporado a nuestras mentes la imposibilidad de hacer algo distinto. "
María Laura Suarez

"Un concierto sostenido con un único instrumento, que no es. Palabras que caen produciendo sonido, articulando el ritmo del cuerpo de mala gana, tensando, aflojando, más, contra las cuerdas. Cuerpo cóncavo que al ser golpeado anuncia, convoca. Una convocatoria de sentido, concertación, negociación que falla. Sentido que se fuga en grito animal. La campana es el antiguo alarido de ese prójimo que pone de manifiesto el engaño del orden mismo."
Andrea López Kosak

*
Para dejar por un lado
Y por el otro
En claro
Los espacios necesarios donde sostener el aliento
Sin agitar de más
Primero lo primero después
Lo otro
Siguiendo los pasos sin perderse
De la mayoría
Que ha resuelto no pensar en los detalles
Me pareció escuchar
Esa letra que sabía a otra
Cada vez más grave
Hasta el cuello
Hasta las manos quedaron pegadas
Del contexto
Dadas las pretensiones
Del menú

Propia
De una estrategia
Al menos hasta ahora no reconocida
Por el ímpetu del escriba o
La incómoda realidad de encontrar
Menos
Que más
Acordes a los acordes
Acorde
A los reclamos de la orquesta
Que resisten las proezas al borde del escenario
Conectados
Al mismo transformador y sin embargo
No es la razón
Lo que confiere seriedad y formalidad a la cuestión sino
El tono
Cuanto menos más
Escuché
Y me detuve ante la oferta la
Negociación del mismo lado prometía
Una consecutiva relación de hechos
Por descarte
O redistribución
Y dejé de inmediato ese lugar por otro
Para otro momento en otro
Estante el estandarte tembló y yo de pié
Haciendo fuerza
Contrapeso contra
Natura
Como dios 

Desde la raíz hasta las uñas
Fue creciendo esa habilidad para revelar
Por no faltar a un acuerdo
De partes
Sólo lo necesario
Para crear un clima
Dijo lo dicho ha pedido
Y no volverá
A repetirlo por éste medio o mitad
Insignificante
Fuera del marco de moda de la moda
Actual
Y mañana
Dijo
Es una decisión apresurada hablar
Dadas las condiciones
Me retiro de la escena sin crimen
Sin haber podido.

*


Interiores -poetas del país, un adiós a Inés Manzano y Cayetano Guzmán





Inés nos había encargado una plaquette con los poemas de Cayetano Guzmán que quería presentar en el Interiores de mayo pasado y regalar. Para los que no lo conocieron, Cayetano, fue el poeta con quien armó Interiores y la acompañó en los primero años, hasta que falleció. Lamentablemente no llegó a realizarlo.
La idea es cumplir con su deseo. Junto con la presentación de la plaquette haremos un homenaje a Inés Manzano y la despedida del ciclo, un cierre de esta etapa.

Invitamos a todos los poetas y amigos a acercarse este 9 de julio a la Biblioteca Popular "José Ingenieros" (Velazco 958) a las 18 hs y compartir la poesía de Inés Manzano y Cayetano Guzmán.
Así como a hacer un cierre de ese hermoso y fundamental ciclo que nos acercó a los poetas y la poesía de todos los puntos del país y que no hubiéramos conocido de otra forma.

*

INTERIORES -poetas del país, funcionó en la ciudad de Buenos Aires desde el año 2002 a comienzos del 2016. Fue fundado por Inés Manzano y Cayetano Guzmán. Su objetivo era difundir, en la ciudad de Buenos Aires, las distintas poéticas que se dan en el país, y a las que no tenemos acceso. 
Los encuentros fueron, en su gran mayoría, de abril a diciembre, en la Biblioteca Popular José Ingenieros, de Villa Crespo, los primeros sábados del mes (salvo excepciones), a las 18 hs.
Se invitaba a un poeta por mes, tratando de que estén representadas distintas provincias a lo largo del año, y se convocaba a un poeta local que leyera la obra del poeta invitado y realizara una entrevista.
Cada encuentro comenzaba con una charla-presentación con el invitado, donde se indagaba sobre su obra, sobre las condiciones de producción de la misma en su lugar de residencia y sobre las diversas actividades poéticas que allí se realizan. Luego el poeta leía sus textos y dialogaba con el público. 
Inés confeccionaba un tríptico con poemas del invitado para entregar en cada encuentro y, para difundirlo, elaboraba un afiche con obras de artistas plásticos o fotógrafos, en lo posible, argentinos. 
De la misma manera (desarrollo del encuentro, tríptico y afiche), funcionaba INTERIORES -poetas de Latinoamérica-, adonde invitaba a participar a poetas del resto de Latinoamérica que se encontraban de paso por Buenos Aires.

*

Inés Manzano


Inés Manzano Nació un 8 de julio en Buenos Aires, donde falleció el 16 de abril del 2016.
Tuvo dos hijas, Ana y Eva.
Fue poeta, maestra y bibliotecaria.
Organizó, desde el 2002 al 2016, los Ciclos de Poesía:
INTERIORES -poetas del país-, cuyo objetivo era difundir, en la Ciudad de Buenos Aires, las diversas poéticas que se dan en el país; e INTERIORES -poetas de Latinoamérica-, donde se invita a poetas del resto de Latinoamérica, que se encuentran de paso por la ciudad.
Fue miembro de «Poesía en la Escuela» y de la «Red Federal de Poesía».
Integró el grupo que organiza el Festival Internacional de Poesía en el Centro (Centro Cultural de la Cooperación).
Coordinó, junto a Lidia Rocha, el taller literario gratuito «El tren de la palabra», de lectura y escritura de poesía.
Publicó el libro de poemas: Si es puñal que me mate. Rosario, Papeles de Boulevard, 2011.


*



La victoria de la víspera


Este contorno
Inés Manzano, Enrique Butti
[ph: Cata Boccardo]

que la distancia desmenuza
ni aún remotamente se parece
al perfil de la victoria
perseguida en los sueños
pero guarda
un parentesco secreto
con el rostro descarado
de una muchacha en La Matanza
en Samotracia
con los dedos en V

Bien que somos porfiados

Amanece
y la distancia nos pisa los talones

Ignora
que al contrario de Aquiles
en ellos reside nuestra gracia

-alas robadas a los dioses-

Indefensos y frágiles sabemos
que el único suceso que nos torna invencibles
es tenernos a mano
Inés Manzano, Vivi Abnur, Urretabizkaya


Nos bebemos el mar
y la distancia
se muda en filigrana
traspasada de barcos

Va cayendo en mi boca mientras digo

que yo me la devorocomo una jabalina vence
la copa de los árboles

De este modo burlada
no puede con nosotros

Bien que somos porfiados
Poderosos

Se deshace en el agua

*
Inés Manzano

Que alguien me libre
del gesto disciplinado del bonsái
que se acurruca
para no herir el aura
que rodea su frente

Que alguien me libre
del rigor de ser hija de los dioses
sacrificada
MIguel Naón, Inés Manzano

por hacerse a la idea
del dedo que la asfixia

Que alguien me libre
de buscar la redención en el silencio
Que mis manos desconozcan
el orden que me obliga

Que alguien me libre
de agachar la cabeza para ser coronada

Yo tengo la avaricia del lenguaje

*

La libertad consiste en los fragmentos

Cada tribu guardaba los huesitos
de Tupac Amaru
empujados por el viento

el ojo
preso
del derrotero de la flecha

pero el alma
liberta

Ahora mismo
la cabeza que se propone el vuelo
batalla con el pie que se lo impide

se arranca de cuajo
si es preciso

y vuela

de todos modos

vuela

* *
Cayetano Guzmán, Rogelio Ramos Signes, Inés Manzano, Paulina Vinderman
      


Cayetano Guzmán nació en Buga -Valle de Cauca- Colombia, en 1957. Vivió en Argentina desde 1979 donde fallece en agosto del 2014. Mecha, Vicky y Tomás, sus tres amores.
Durante casi todos los sábados de 2001, en un barcito frente a una plaza de Palermo Viejo, soñó con proyectos vinculados a la Poesía. El sueño se hizo carne en junio de 2002, en Interiores -poetas del país- ciclo del que fue uno de los fundadores, junto a Inés Manzano, y al que siguió sosteniendo durante muchos años.
Colaboró con el taller «El tren de la palabra», gracias a su esfuerzo se editaron varias plaquettes con poemas de los participantes.
Sus poemas los publicó Alejandro Schmidt el 11 de junio de 2009, en el blog «Romanticismo y Verdad».
Inés Manzano decía que Cayetano «hacía música cuando hablaba».


Este 9 de julio, a las 18 hs, en la Biblioteca Popular José Ingenieros (Velazco 958) vamos a estar recordándolo, a él y a la querida poeta Inés Manzano, en la despedida de Interiores -poetas del país.

(El retrato lo realizó Ariel Muñoz.)

Fragmentos

I

espacios que dejan los recuerdos
entre la lluvia que cae
y un viernes
con la noticia del hombre de negro y sombrero
en el campo santo:
casi el fin de toda la niñez;
despertar a la ruidosa calle diez
y a los objetos que se van por las noches
y al calor que sofoca la cama y el sueño

III

volver sobre lo escrito en la memoria
de héroes que riñen y se matan
por una patria desteñida
en colores de la muerte por todos

XII

Algo cambia en el camino contrario a la mirada del /horizonte
la línea que se quiebra en fondo, hondo, profundo, hundo,
/herrumbro
Y los héroes ya no están para salvar
Son sólo héroes perdidos en la sangre
de todos






Soledad Gómez Novaro

Nació en Buenos Aires en 1970.

Estudió la carrera de Letras y se desempeña como docente. Participó en talleres y espectáculos de narración oral. Actualmente se dedica a explorar posibilidades creativas en la escritura.

Junto con otros autores, integró las antologías de poesía y narrativa: Y no ilumines los rincones (La Mariposa y la Iguana, 2015) y Tal vez debería yo hablar del fuego, sólo del fuego (La Mariposa y la Iguana, 2012).

Publicó Piezas Crudas, prosa poética con tintas de Perla Marulies (La Mariposa y la Iguana, 2014) y Dentelladas (La Mariposa y la Iguana, 2016).

Aquí Soledad en: "El infinito viajar", revista de arte y poesía



Dentelladas
 Dice, Paula Jiménez España:
Me resulta inevitable pensar en Piezas crudas, el libro anterior de Soledad Gómez Novaro, a la hora de referirme a Dentelladas. No porque necesite compararlos, son dos obras independientes e igualmente disfrutables, sino porque creo que hay una continuidad entre ambos, una ligazón. En aquél libro, lo crudo irrumpió con toda su fuerza, y con él, el escape del animal encerrado, el acecho de lo instintivo sobre el lenguaje, el gran domesticado. Aquél fue el gesto inicial, el de arranque, cuya fuerza reveló una identidad literaria que surgía con gran poder en la pluma de Soledad. Cierta desesperación tenía ese texto, propia de ese animal que de golpe salía a morder, a morir o a matar. A escribir. En Dentelladas, no se presiente esa desesperación, sino el tanteo de sus patas sobre la tierra firme, la exploración del cuerpo en la materia del lenguaje. El animal ya salió. Ahora se prueba moviéndose en un mundo que lo desorienta, donde cada cosa puede ser otra, una casa puede ser él, ella, que a su vez puede ser un arabesco, que a su vez podría ser viento, nada....

Aquí el texto completo:
http://edicioneslamariposaylaiguana.blogspot.com.ar/…/proxi…

[Fragmentos de Dentelladas]
“No seas.
No pronuncies las púas, los vidrios rotos, los baldíos, la empalizada, los pies descalzos.
No seas.
No cuentes la sarna y la lluvia, las costras, el pan duro.
No seas.
No digas en la fiesta el alambre crudo, o el borde, o el afuera y la ropa descosida.
No seas.
No grites los perros flacos, el agua sucia, los días helados.”
Paula Jiménez España y Soledad Gómez Novaro
*

"Yo fui casa sin jardín, por las espinas. Adentro dormían las leonas, siempre detrás de las rejas. Y yo me deshabitaba..."
*

"Yo fui casa-lejos, casa-jaula con leonas adentro..."
*

"Me era fácil esconder los arabescos y vagar por ahí, descalza, hasta el alambrado..."
*

"Si me iba algo se haría trizas y heridas y costras y llagas.Se haría trizas el mundo en la pared y los ojos-pájaro volando en el cielo de estuco y de cal...."


Piezas Crudas

Piezas Crudas
[Fragmentos]

«Se soltó», digo al cruzar la calle o en el ascensor, y me mira una mujer, y finjo, por absurdo que parezca, no haber sido yo quien dijo esa frase que, como el animal, se soltó.
*

Estoy incrustada en la tierra, el pasto me hace cosquillas en la frente y viene el animal. La tierra tibia me adormece, me sostiene y me deshace. Me hago tierra en la tierra. Y viene el animal, las patas blandas, calientes, las garras escondidas. Siente la tierra húmeda entre los dedos y mira los charcos luminosos en la noche. Los charcos que sostengo con las manos, con los brazos y la tierra que ahora soy. Se posa el animal y le siento el calor del vientre a través del pelo, a través del pasto. Se recuesta y gira, mueve las patas. Apoyado sobre el lomo se frota la nuca poderosa con las hojas. Su pelaje corto, negro me cepilla con infinitas agujas sedosas hasta que se distrae y se olvida de su juego para echarse sobre mí. Abandonados los labios también negros, lisos, lustrosos. El colmillo asoma en la boca tierna del animal dormido, pesado, incrustado ya sobre la tierra, con el pasto haciéndole cosquillas al testuz. Y lo sostiene, lo adormece, lo deshace la tierra, se hace tierra el animal, tierra que soy yo, que soy el animal.
*

Intensidad y delicadeza. Como quien traduce con una pluma finísima el grito de una bestia, así Soledad Gómez Novaro le da voz al animal. El animal, que en este texto funciona como una categoría zoológica en sí misma, como el habitante de un reino sin otro nombre que el que dan el hambre, la garra, la urgencia de libertad. Con sus cuatro patas, su pelaje sucio, los ojos brillantes, se desliza por las páginas de Piezas crudas y mata. Metáfora del instinto vital reprimido por la sofisticación intelectual, la criatura inventada por Gómez Novaro es su manera de sacar afuera lo indomable, propio y reconocible. «El colmillo asoma en la boca tierna del animal dormido (…). Y lo sostiene, lo adormece, lo deshace la tierra, se hace tierra el animal, tierra que soy yo, que soy el animal», dice la autora. Pero no es inocente y se erige también en la guardiana que vela por su encierro y la que lo deja ir: «Se soltó», digo al cruzar la calle o en el ascensor, y me mira una mujer, y finjo, por absurdo que parezca, no haber sido yo quien dijo esa frase que, como el animal, se soltó». Palabra animal, entonces, la poesía. Literatura capaz de destejer la trama defensiva del lenguaje correcto que ata y encadena. Garra que raja el cuero de la estructura y la convención. Pero literatura al fin, está obligada a pedir socorro a esa herramienta de domesticación del espíritu que es la palabra. Contradicción, dicción  de dos cosas al mismo tiempo, que es la base de este maravilloso texto que encontró en las tintas de Perla Margulies su compañía perfecta. Esas criaturas blanquinegras, insinuadas y bestiales, que Margulies plasma sobre  fondos  de una escritura cursiva indescifrable, parecen sintetizar el espíritu crudo de estas piezas breves y concentradas, con lo que tienen de bello y lo que tienen de terribles. 

Paula Jiménez España
Buenos Aires, octubre de 2013

Destellos del alma animal
[sobre las tintas de Perla Margulies]

La escucha del canto, la irrupción de una voz autónoma y certera que se expresa desde lo ignoto sería, para Joseph Campbell, la primera señal del don chamánico. Por medio de ella, un animal traduce su presencia y toma forma humana para derramarse a través de la melodía. 
La belleza visual de este pequeño volumen nos incita a añadir al poder de los artistas en su función chamánica, el don del dibujo. Valiéndose de éste, a través del manejo de tintas, plumas y pinceles, Perla Margulies recrea el poder de la bestia con visiones sutiles y viscerales, yendo al encuentro de lo que James Hillman revela como nuestra «alma animal». Mediante imágenes que desnudan erizamientos y delicias; trazando líneas y texturas hipnóticas, sugiere tormentos e imbricaciones que completan las palabras, sin subordinárseles en lo absoluto. 
Como creadora, nos invita a acompañarla en la inquietante búsqueda del resabio inconsciente de lo crudo, supuestamente enterrado en el cemento de nuestra pesada urbanidad o hundido en la ciénaga de sus formalidades inútiles.
Cecilia Casamajor
Buenos Aires, noviembre de 2013


*                                                                 *                                                         *




"Dentelladas", de Soledad Gomez Novaro

Dentelladas, Soledad Gómez Novaro

Dentelladas

de Soledad Gómez Novaro

-plaquettes de la mariposa y la iguana-


18 de mayo, 19 hs

Presentación a cargo de: 
Paula Jiménez España

Lectura a cargo de la autora

en el Museo del libro y de la lengua

auditorio David Viñas
Av. Las Heras 2555
"Yo fui casa sin jardín, por las espinas. Adentro dormían las leonas, siempre detrás de las rejas. Y yo me deshabitaba...""Yo fui casa-lejos, casa-jaula con leonas adentro...""Me era fácil esconder los arabescos y vagar por ahí, descalza, hasta el alambrado...""Si me iba algo se haría trizas y heridas y costras y llagas.Se haría trizas el mundo en la pared y los ojos-pájaro volando en el cielo de estuco y de cal...."


Dentelladas, de Soledad Gómez Novaro
por PAULA JIMÉNEZ ESPAÑA

Paula Jiménez España,
Soledad Gómez Novaro
Me resulta inevitable pensar en Piezas crudas, el libro anterior de Soledad Gómez Novaro, a la hora de referirme a Dentelladas. No porque necesite compararlos, son dos obras independientes e igualmente disfrutables, sino  porque creo que hay una continuidad entre ambos, una ligazón.  En aquél libro, lo crudo irrumpió con toda su fuerza, y con él, el escape del animal encerrado, el acecho de lo instintivo sobre el lenguaje, el gran domesticado. Aquél fue el gesto inicial, el de arranque, cuya fuerza reveló una identidad literaria que surgía con gran poder en la pluma de Soledad. Cierta desesperación tenía ese texto, propia de ese animal que de golpe salía a morder, a morir o a matar. A escribir.  En Dentelladas, no se presiente esa desesperación, sino el tanteo de sus patas sobre la tierra firme, la exploración del cuerpo en la materia del lenguaje. El animal ya salió. Ahora se prueba moviéndose en un mundo que lo desorienta, donde cada cosa puede ser otra, una casa puede ser él, ella, que a su vez puede ser un arabesco, que a su vez podría ser viento, nada. Y en Dentelladas, a diferencia de Piezas crudas, el animal es identificable. Ya no es uno cualquiera, y ni siquiera un animal, sino varios, varias, es un plural femenino: leonas. Son hembras, las reinas de la selva. El plural, paradójicamente, destituye el poder univoco de cualquier monarquía, porque son muchas quienes portan la corona. En la jerga popular la palabra leona se aplica a la que defiende a sus crías, su tierra, la mujer peleadora, la heroína televisiva o cinematográfica que muestra sus garras, la apasionada. Sin embargo, como si una mujer tuviese la necesidad o la obligación de esconder la leona que tiene adentro, es decir, la necesidad de no dar a conocer su bravura, no sin ironía, en Dentelladas las leonas de Soledad a veces se ocultan o aparecen camufladas Dice la autora: “–No le digas a nadie que sos una leona. / Entonces yo era una casa”. En otro momento escribe, en refuerzo de esta idea que acabo de enunciar: “Yo fui casa sin jardín, por las espinas. Adentro dormían las leonas, siempre detrás de la reja”.
Casi como si lo opuesto a la lucha, a la hincadura del colmillo, fuera la seguridad del hogar: el lugar donde el lenguaje permanecería entre rejas, a salvo de toda irrupción desestabilizadora. Uso esta forma hipotética, “permanecería”, porque obviamente aludo a lo que del hogar se espera  y no a ese lugar real que es la casa donde, muchas veces por reacción del hijo o la hija, la propia lengua natal se vuelve insurrecta y desobediente y nace por ejemplo, contra toda predicción, un o una poeta. Es decir, nace de un hogar decente, el ser más inútil de la tierra, un ser que obedece a la lírica y que, como dice Diana Bellessi en la Pequeña voz del mundo, es la idiota de la familia. La idiota que se hace la idiota, es decir, la que sabe escuchar. El comienzo de este precioso texto de Soledad, Dentelladas, es un juego muy a su medida, a su humor y a su ironía; se trata de un mandato limitante que cae sobre el yo y se expresa por la negativa, el yo le prohíbe al yo, sensatamente, la emergencia de toda liberación, de todo vaciamiento. El texto dice:
“No seas.
No pronuncies las púas, los vidrios rotos, los baldíos, la empalizada, los pies descalzos.
No seas.
No cuentes la sarna y la lluvia, las costras, el pan duro.
No seas.
No digas en la fiesta el alambre crudo, o el borde,  o el afuera y la ropa descosida.
No seas.
No grites los perros flacos, el agua sucia, los días helados.”

El ser es entonces una bolsa cerrada llena de metáforas que el yo le ordena no abrir, se lo ordena para que no se revelen todas las imágenes poderosas e ingobernables que lo componen. Cuando escribe “no pronuncies las púas”, está diciendo no digas lo inconveniente, lo punzante, lo incómodo. El yo lírico es tan esdrújulo como irónico, por supuesto, ya que con la explicitación de esta orden de silenciamiento, lo que hace precisamente es hacerlo hablar. Este yo sale a retar al otro yo desde la conciencia de una guerra íntima que para el animal de Piezas crudas aun era sorda: ahora reconoce la tensión, sabe de qué se trata. El arranque de Dentelladas además de abrir este juego, plantea una puesta estética, la elección de un lenguaje delicado que se soporta en elementos de la tierra para hablar del espíritu moviéndose en el mundo: vidrios rotos, baldíos, empalizada, pies descalzos, sarna, lluvia, costras, pan duro, etc.  Esta abundancia de materia tangible y de personajes que desfilan por Dentelladas, y que es una de sus características principales, va de la mano de una idea crucial de este texto: el anhelo de despersonalización, de repartirse como el pan entre los hombres, es decir, ser en todo para no ser en nada, ser la dilución de las diferencias. Mencionar esto me lleva al hermoso poema El gozante de Manuel Castilla, que a Sole y a mí nos gusta tanto y que dice: "Estoy solo de espaldas transformándome./ En este mismo instante un saurio me envejece y soy leña/ y miro por los ojos de las alas de las mariposas / un ocaso vinoso y transparente. / En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho. / De mí nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío. / Sé que en este momento, dentro de mí, / nace el viento como un enardecido río de uñas y de agua."
La apuesta de Soledad como la de Manuel desacomoda la misma lógica inclusiva, jerárquica del mundo ordinario, ¿que está adentro de qué? ¿el cuerpo dentro del viento, el viento de él? ¿Quién goza? ¿Dónde se goza, en uno mismo, en el otro, en los otros? Como en los dibujos de Escher, donde una escalera va a parar al interior de una casa que va a parar a otra y a otra, de la que nunca se puede salir y donde el afuera y el adentro terminan siendo categorías que no cuentan. Por eso aquí no es la casa la que se deshabita sino el yo. O no hay casa ni hay yo. En  este texto la autora repite las palabras Y yo me deshabitaba, como un mantra. La repetición del pronombre “Yo” termina finalmente desalojándolo del discurso. Cuando está en todo, el yo no está en nada, como los ídolos del rock que desaparecen en el yo de sus seguidores. O como en la película Quieres ser John Malcovich, en la que quienes miran desde los ojos de este actor se ven a sí mismo en cualquier cara para no verse realmente en ninguna.    
En el poema 1 de Dentelladas, Soledad dice: “Yo fui casa sin jardín, por las espinas. Adentro dormían las leonas, siempre detrás de la reja. Y yo me deshabitaba. –Y no ilumines los rincones –me decían–. Mejor dormí. Y cerraban la puerta. Y me deshabitaba, sola. Y andaba por ahí con los vidrios rotos. – ¿Y qué hacen las leonas sueltas?, –me gritaban–. ¡A la jaula! ¡A la jaula! Y yo era un cuarto triste, lujoso y triste, sin jardín, por las espinas”.
Y en el poema 3 dice: “Yo dibujaba  arabescos. Los dibujaba bien. Eran nítidos, casi de carne y hueso.
Yo los aplacaba, pero poco. Tenían la voz fuerte y a veces se hacían jauría. Pasaba el tiempo con ellos y me invitaron a irme. Les pedí que esperaran y fui también arabesco, con ellos.
Era arabesco y a la vez era casa, mientras todos dormían. Y me deshabitaba”. 
Hete aquí los arabescos, los aparentes antagonistas de las leonas en Dentelladas. Se los presento, son personajes hechos de lenguaje, puro borde, línea decorativa, cuya insustancialidad les permite asumir personalidades múltiples. En el fragmento del poema 3, antes citado, por ejemplo, terminan alineándose con los perros: Tenían la voz fuerte y a veces se hacían jauría. No me extrañaría que ladraran. A veces, los arabescos de Soledad Gómez Novaro tienen muy mal carácter e inhiben a las leonas. Dice en el poema 6: “Los arabescos eran irascibles. Podía oír sus gruñidos, sus dentelladas. Pero las leonas dormían, no hacían caso de ellos”.
Otras veces transvasan su identidad y se convierten en el yo. El poema 5 dice:
“–¿Qué son esos dibujos?
–Nada –contestaba yo y los escondía.
Hoy miro fotos de ese tiempo y yo era un arabesco. Nunca estuve”
Este “nunca estuve” es la confesión final, la verdad debajo de Y yo me deshabitaba. Yo me deshabitaba porque nunca me habité, porque nunca estuve. Porque si me hubiera habitado, no habría habido poesía. Porque si yo hubiera estado todo se habría agotado en mí, no se habrían abierto las posibilidades del misterio que es una de las condiciones de la escritura literaria. Este nunca estuve, también me hace pensar en otro ausente, Robert Walser, en un texto de reciente publicación sobre él de Vanesa Guerra, donde la autora cuenta que Walser quiso dejar su vida lo menos vivida posible. Por eso Walser caminó y caminó mirando desde afuera, paseando por la vida, amando sin implicarse, sin importarle si era o no amado. En Soledad Gómez Novaro esta experiencia es sustancialmente distinta, porque su pluma atraviesa la vida. El otro día María Negroni decía que la poesía era esto, y atravesó una hoja con un lápiz, rompiéndola. Ese es el gesto de Soledad, que para escribir no puede dejar de romper. Sí, estoy segura, anhela ese aprendizaje zen, esa aniquilación de la personalidad porque allí se asienta la primera cárcel, que es el lenguaje. Y la manera que encuentra de liberarse de él es escuchar con atención, no dejar que las palabras mueran en expresiones vacías, hacerlas revivir como a Lázaro (que no es Baez, un ejemplo de cómo cuando una palabra está tan sobrecargada de sentido termina resultando una no palabra).
Volviendo a Dentelladas, después de esta digresión, cito el final del poema 6 que dice: “Si me iba algo se haría trizas”, y al comienzo del 7, la autora vuelve a tomar esta palabra para aclararnos que no fue ingenua en su uso: Si me iba, algo se haría trizas y heridas y costras y llagas.
Y ya que estoy aquí voy a transcribir la totalidad de este poema que dice:
“Se haría trizas el mundo en la pared y los ojos–pájaro volando en el cielo de estuco y de cal.
Si me iba algo se haría trizas  y tendría collares de charcos, de musgo. Pulseras de pedregullo, de vidrios rotos, de madera astillada de cajón de frutas”.
Como verán, utilicé bastantes veces la palabra poema para referirme a los textos de Dentelladas porque para mí no se trata de otra cosa aunque Soledad se conduzca con tanto respeto en relación a la poesía que no ose jamás decirle a nadie que lo que hace tiene ese nombre. No me importa. No necesito su aprobación para esto ni resulta indispensable que ella lo asuma de esta forma. El deleite, el goce, el erotismo que se deslizan en el lenguaje de Soledad Gómez Novaro me recuerdan a poéticas como la de Olivero Girondo, el más juguetón de los poetas que leí. El texto con el que arranca el libro, el que comienza con el No seas, me trae al Ya no de Idea Villariño e incluso encuentro alguna relación con la más irónica de todas las chicas, la mexicana Rosario Castellanos. De todas maneras, traigo estos nombres solo para ligar a Soledad a una tradición no tan contemporánea aunque sí actual, de poetas latinoamericanos y latinoamericanas con un gran sentido de la musicalidad y la belleza. Para ejemplificar una vez más cómo estas condiciones están reunidas en la poesía de Soledad Gómez Novaro quisiera leerles el final del libro, que dice así:
"El campo me abrazó leona y salí en noche mordida de grillos.
Y fui en espiral, en caracol, abajo adentro hasta el estanque.
En el fondo el agua oscura brillaba dormida y despacio como brillan las ciruelas en la luz susurrada.
Dormía el agua repitiendo la noche en su canto de grillos redondo y lejos.
Bebí leona y desperté en mi nido profundo. Bebí el agua y la noche y fui la noche con ella.
Fui el campo y el vientre del río. Fui los bosques sin puertas, los pájaros breves. Fui el viento, el viento y su lomo mojado."


   

Soledad Gómez Novaro

Nació en Buenos Aires en 1970.
Estudió la carrera de Letras y se desempeña como docente. Participó en talleres y espectáculos de narración oral. Actualmente se dedica a explorar posibilidades creativas en la escritura.
Junto con otros autores, integró las antologías de poesía y narrativa: Y no ilumines los rincones (La Mariposa y la Iguana, 2015) yTal vez debería yo hablar del fuego, sólo del fuego (La Mariposa y la Iguana, 2012).
Publicó Piezas Crudas (La Mariposa y la Iguana, 2014).

Próximo título III: "Mi madre favorita tiene bíceps", de Lilian Laura Ivachow


Mi madre favorita tiene bíceps

 de Lilian Laura Ivachow

dibujos: Maia Debowicz



martes 24 de mayo, 19 hs
en la Biblioteca Nacional
auditorio Cortázar



Moderadora del evento: Fedra Spinelli
Panelistas: Félix Bruzzone, Cecilia Antúnez, Maia Debowicz, Graciela Tustanosky.
Lector invitado: Julián López
DJ: Galundia Moera




Una chica del conurbano obsesionada con una actriz de TV de los 80; una profesora de historia enamorada de su instructora de box. Policías sensibles y cinéfilas fracasadas. Narcotraficantes prêt-à-porter ocultas tras pelucas rubias y fumando a lo Greta Garbo en Hong Kong.
Entre la melancolía y el kitsch, los personajes de Mi madre favorita tiene bíceps parecen siempre venir desde las fiestas más tristes. Como aquel paracaidista que no puede aterrizar, a duras penas logran pisar la tierra.


«Lilian Laura Ivachow se para en lugares indómitos para dar cuenta de lo que ve, de lo que percibe, para escribir con gracia, con humor y con amarga desesperación, las historias de unos personajes a los que la luz parece tornasolar y vuelve completamente entrañables. Buenos Aires o Hong Kong, empedrado o celuloide. Todo puede ser capturado por el travelling -como ese fabuloso sobre la autopista Perito Moreno y sobre la década de los 90 que deslumbra en «Los paracaidistas»- de una escritora que parece encerrada en una cápsula solitaria pero que descerraja relatos que auguran una empatía feroz y, sobre todo, llegan plenos de escritura.»
Julián López.



Lilian Laura Ivachow nació en Buenos Aires en 1970. Es licenciada en Letras por la UBA y su camino se despliega entre la literatura y el cine con igual pasión.
En relación con la literatura, colaboró con la revista El perseguidor. Publicó el poemario Mi chica de cristal (Ediciones Mala semilla, 2007) y coordinó talleres literarios en la Unidad Penitenciaria de Marcos Paz.
En torno al cine, investigó la obra fílmica de Hugo del Carril como becaria del Centro Cultural de la Cooperación. Codirigió el documental sobre David Kohon Una galería de espejos (2000) y dirigió el largometraje de ficción Pablo y Virginia van a Luján  (Selección Festival Internacional de Montevideo, 2009). Ejerció el periodismo y la crítica en la revista El Amante, punto de partida de los cursos especializados en la obra de Leonardo Favio, que desde 2010 imparte en diversas ciudades del país.
En la actualidad dicta seminarios sobre las relaciones entre literatura y cine y se desempeña como docente en la Universidad Nacional de La Matanza.





"La existencia de la Mocha Celis o la visibilidad en la invisibilidad educativa", de Sabrina Testa

 La existencia de la Mocha Celis o la visibilidad en la invisibilidad educativa

de Sabrina Testa



viernes 13, 19 hs
Auditorio David Viñas
Av. Las Heras 2555

Presentación a cargo de la Lic. Mariana Rossetti (UBA) y la Lic. Verónica Scardamaglia (UBA).
Músico invitado: Rodrigo Makluff (orquestas infanto-juvelines, caba)





Las preguntas de la que parte el presente libro son: ¿Hasta dónde incluyen, verdaderamente, la Ley Nacional de Educación y el sistema educativo? ¿Qué sucede con los colectivos que quedan fuera? ¿Qué garantías ofrece para incluir a la diversidad?  
  A partir de estas preguntas, este libro analizará la respuesta que dan los bachilleratos populares, y en particular el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis.

En la Argentina, a partir de la crisis de 2000, surgen –como alternativa al modelo pedagógico imperante– los bachilleratos populares, en donde la relación educador-educando desestructura la verticalidad hegemónica del sistema educativo y da lugar a una relación de aprendizaje-enseñanza desde la horizontalidad, buscando sanar las heridas sociales e incluir a los tantos colectivos expulsados. 
     En el año 2011 se funda el primer bachillerato popular trans del mundo, que no sólo busca incorporar al colectivo trans al sistema educativo, sino también visibilizar a estas subjetividades y empoderarlas para que puedan erigirse como sujetos críticos de la realidad circundante.



Peligro, identidad!
por

Verónica Scardamaglia



Resulta difícil discutir las capturas que impone la identidad en un país que sigue buscando a 400 nietes.
Resulta difícil situar las garras propietarias de la identidad con un gobierno amarillento de políticas excluyentes.
Resulta difícil no dejarse atrapar por esa mascarada ilusoria con biopolíticas que organizan este vivir y dejar morir y que siguen instalando morales confortables donde alojarse.
¿Qué política de afectación de los cuerpos organiza determinadas composiciones? ¿Qué composiciones-descomposiciones se encarnan en qué cuerpos? ¿Qué afectaciones producen los encuentros-desencuentros con lo otro en tanto que otro?
Lo otro sabe escapar de las capturas de la lógica identitaria, que sabe de la tiranía que la modernidad instala desde la identidad como principio. Que algunas veces olvida que esto ha producido un modo de organizar el mundo regido por el principio de lo igual. Ese principio que descarta y excluye. Que activa una proliferación incesante de clasificaciones engendradas en aquel suelo histórico político. Y en ellas, lo otro queda situado y definido a partir de lo mismo. La operación de la lógica identitaria nos lleva siempre a uno de los dos extremos de las oposiciones binarias. Esta lógica conlleva los imperativos de conservación, de correspondencia, de militancia por la igualdad de sí.
Pensar lo otro implica no situarlo en un registro de lo identitario.
Pensar lo otro significa conmoverse, revulsionarse, fragilizarse para, desde allí, existir. Lo otro como aquello que estalla las referencias.
Modos de existir que no sólo quedan acechados por las derechas sino también por ciertos microfascismos progres que, muchas veces, reinstalan el imperio del Yo. Sutiles ninguneos que activan un variado menú de acciones que podríamos pensar como operatorias políticas sobre lo otro. Acciones en las que lo otro queda:
abrumado, abusado, acabado, acallado, acondicionado, acongojado, acribillado, adaptado, adecuado, agobiado, agotado, amenazado, amoldado, amonestado, anestesiado, aniquilado, anulado, apagado, aplazado, arrasado, archivado, asesinado, asimilado, atacado, avasallado, avergonzado, azotado, banalizado, callado, cancelado, castigado, clausurado, comparado, compensado, confinado,  contrarrestado, controlado, cosificado, criticado, custodiado, degenerado, degradado, demorado, denigrado, depuesto, derogado, derrotado, desaparecido, descalificado, desclasado, desechado, desfigurado, deshonrado, desterrado, destruido, desplazado, destituido, desvanecido, desviado, devaluado, disfrazado, disipado, dominado, dudado,  educado, enterrado, entristecido, escindido, esclavizado, escoltado, examinado, fichado, herido, homogeneizado, humillado, igualado, incluido, injuriado, integrado, interpretado, invisibilizado, lastimado, lesionado, maliciado, maldito, maltrecho, marcado, menospreciado, molestado, mortificado, neutralizado, ninguneado, nivelado, obstruido, oprimido, patrullado, perseguido, prohibido, rebajado, recelado, rechazado, recluido, reducido, relegado, reprimido, reprendido, reprobado, ridiculizado, sancionado, señalado,   silenciado, sojuzgado, sometido, sospechado, subestimado, sujetado, tachado, temido, tildado, tiranizado, totalizado, ultimado, ultrajado, vejado, vencido, vigilado, violado, vulnerado…
Estrategias biopolíticas que se encarnan en cuerpos institucionalizados, en dinámicas institucionales, en modos de relación instituidos, en automatismos cotidianos.
Una gama homogénea de opciones que muchas veces genera una escalada de enfrentamientos ciegos que refuerzan aquel lenguaje que se buscaba destronar. Modos que reinstalan aquellas formas que se buscaban denunciar y resitúan juegos de dominación y enfrentamiento que descomponen y entristecen.
Dice Guattari “la cuestión no es decir que no soy microfascista sino saber hasta qué punto lo soy, porque lo soy como todos; lo importante es saber dónde se detiene esto, como se agencia, como se revierte. (…) hay un límite, no a nivel de las leyes morales universales, de imperativos categóricos, sino al nivel de leyes contingentes: hasta cierto punto va bien, más allá no. Y no es una ley la que debe negociar el límite, sino un agenciamiento colectivo de vida.” (Guattari 1977, 43)
Un bachi popular que busca escapar a las capturas institucionalizadas de la educación pública.
Un bachi popular trans inventado bajo el desafío de existir como un espacio intersticial y amigable.
Un espacio trans.
Ni xxy ni h2o.
Incontenible, incapturable, inclasificable.
Con la fuerza incómoda de aquello que encarna la potencia del diferir, lo incapturable del ir siendo, el desafío de un vivir trans.
Un trans vivir.
Un vivir más allá.
En tránsito, en viaje, en camino.
Un modo de vivir que sabe del diferir.
Acción vital expuesta al dolor, a la incomprensión, a la orfandad. Ni padres fundadores, ni madres contenedoras. Ni esceulas normales.
Sólo compañeres de viaje.
Sólo monstruos y mariposas.





Sabrina Testa (Buenos Aires, 1985). Es Profesora de Castellano,  Literatura y Latín; Especialista Superior en Conducción de las Instituciones Educativas de Nivel Medio y Equivalentes; Especialista Superior en Profesor Tutor (ISP JVG). Realiza diversas actividades académicas, tales como la organización y exposición de las Jornadas de Educación Carcelaria (2010-2011, ISP JVG). Participa en diversos congresos y jornadas con trabajos que incluyen Filosofía, Literatura, Lingüística y Arte, entre otros temas. Dicta clases en el nivel secundario y ha sido ayudante de cátedra en diversas asignaturas del nivel terciario. Tiene publicada, entre otros textos, la ponencia  "Cociente Intelectual vs. Inteligencia Emocional", en la revista digital Con-Textos (2015).